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UTOPIA: UN DOCUMENTAL QUE SE SUMA A LAS 'VERDADES INCOMODAS'




UTOPIA: UN DOCUMENTAL QUE SE SUMA A LAS 'VERDADES INCOMODAS'


Lucho Iglesias y Álex Ruiz nos proponen, a través de UTOPIA, ejemplos y fórmulas creativas para tomar consciencia de lo más elemental en nuestras complejas vidas, lo que no solo supone una ayuda al mantenimiento de la biodiversidad, sino que decididamente hará que aumente nuestra calidad de vida. Una mirada global a nuestro estilo de vida actual.

AmpliarPersonalidades de todo el mundo, incluidos políticos y científicos, hablan ya abiertamente de una crisis ambiental a nivel mundial, que amenaza la supervivencia de innumerables especies, incluida la humana, en un breve plazo de tiempo.Utopía es un documental que analiza el impacto ecológico que las personas corrientes dejamos sobre el planeta con nuestros hábitos y como hemos implementado soluciones imaginativas para contrarrestarlos. Con entrevistas a figuras nacionales e internacionales en temas como la salud, la alimentación, el hábitat, los recursos, la economía, la espiritualidad, etc. y testimonios de formas de vida alternativas.
AmpliarA lo largo de la historia, el ser humano nos ha sorprendido con ingeniosas soluciones para superar conflictos, fomentar la solidaridad y orientarnos en medio del caos. UTOPÍA es una película documental que se centra en esas aportaciones, que han sido herramientas insustituibles para superar las crisis ambientales, sociales y espirituales.Periodistas, agricultores, empresarios, jubilados, banqueros, científicos, abogados, médicas, amas de casa, educadores y muchos otros, nos mostrarán en esta película documental, fórmulas para alcanzar esa utopía, que nuevamente se nos antoja inalcanzable.
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Cada testimonio nos mostrará un ejemplo de que vivir en armonía con el entorno no solo es posible, sino que es creativo, divertido y potencia nuestra capacidad de conectar con la naturaleza y con nuestros congéneres. Al trabajar por la vida, la Vida trabaja por nosotros.Con este documental se pretende facilitar el cambio y la mejora de hábitos en las personas corrientes en temas como la alimentación, la salud, la elección de la vivienda, el consumo, la economía doméstica, el ocio, etc. Actitudes todas imprescindibles, para una recuperación del equilibrio medioambiental del planeta. Recalcando que al simplificar nuestra vida no sólo ayudamos a mantener la biodiversidad, sino que decididamente ganamos calidad de vida.
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Veremos huertos urbanos, viviendas bioclimáticas, proyectos para salvar semillas naturales, médicos que se dedican a la prevención, periodistas dedicados a la conservación medioambiental, pacifistas internacionales, banqueros que apuestan por unas relaciones monetarias éticas y personajes que ya están viviendo la utopía de orientar sus vidas hacia la armonía con su entorno.Una esmerada fotografía, acompañada por cuidados grafismos y música de Luís Paniagua, componen los 80 minutos del largometraje. Un documental construido de esperanzas y sueños hechos realidad. Porque la utopía ya está aquí.




10 de Marzo : La “Crisis Económica Mundial”...



BITÁCORA DE LA TIERRA del 10 de MARZO de 2009
por Celia Fenn


Traducción: Paloma Fernández. paloma@starchildglobal.com
http://www.starchildiberoamerica.com/
http://www.starchild.es/

10 de Marzo : La “Crisis Económica Mundial”...y otro Estado de Gracia......Bien, ya estamos en marzo de 2009. Qué tiempo ha sido y sigue siendo éste. Estoy segura de que todos ustedes están sintiendo los cambios y los vuelcos en sus vidas ahora que estamos emprendiendo esta alteración y esta transformación tan enormes en el planeta Tierra.
No he hablado mucho de la “Crisis Económica Mundial”, principalmente porque no estoy segura de que esté habiendo una. Obviamente la economía está en crisis, eso cualquiera puede verlo, pero me parece que ponerle la etiqueta de “crisis”, queriendo, al llamarla de esa forma, hacer de ella una cuestión de dinero más, es algo así como perder el hilo de la naturaleza integral de la transformación que está desarrollándose a todos los niveles de nuestro ser en este tiempo. La manera en que intercambiamos energía y la manera en que creamos y conducimos nuestra cultura global es lo que está en cuestión. Pero, por supuesto, como hemos sido inducidos a creer que el dinero lo controla todo, se nos anima a que consideremos este asunto como algo exclusivamente financiero.
Ayer se me hizo claro esto mientras estaba ojeando por internet cosas acerca de la “crisis” financiera, cuando me topé con una nota particularmente desagradable en la que el experto financiero de turno citaba los principios del darwinismo y la “supervivencia del mejor adaptado” en términos financieros. En este escenario, las naciones más “débiles” irán “para abajo”...lo que quiera que sea lo que esto signifique....y las naciones más fuertes sobrevivirán y revivirán. Esta parece ser la actitud general en muchos lugares, la de “estimular” la economía y hacer que la gente gaste más para que continúe así el gran festival del consumismo, el endeudamiento y la esclavitud al sistema económico. Lo mismo de siempre. No, no creo. Esta vez, no.
Esta vez…el plan es otro.
Esta vez está la Nueva Tierra...está la Rejilla de Amor Global...y está la Unidad Colectiva del Uno. Estamos todos juntos en esto.
Y el ingrediente clave es la Naturaleza...la magia y la profunda sabiduría de la naturaleza....aguardando pacientemente para conducirnos a Otro Estado de Gracia.
He estado reflexionando acerca de Darwin y de sus teorías acerca de la “supervivencia del mejor adaptado”, así como sobre la manera en que la Humanidad estuvo encerrada en una batalla contra la Naturaleza por el “control” del planeta. Tal vez a Darwin, a la vista de la “evidencia” de la evolución en el marco de la hostilidad y de la agresión, le haya parecido que la adaptación y la evolución son respuestas a presiones externas. Pero si uno saca la agresión para verlo todo más de cerca, se encuentra con la sabiduría y el amor que son innatos a la Naturaleza como reflejo de la sabiduría de Dios. Quizá la Naturaleza toma las decisiones y posteriormente se produce la adaptación. Por supuesto, la nueva especie o ser es el que prospera en el nuevo contexto, ya que ese es precisamente el propósito de la adaptación realizada por la Naturaleza. Este proceso es un proceso de Amor, no de agresión ni de supervivencia. Esos son conceptos que le ha sumado la humanidad, al seguir estando manipulada por las filosofías e ideas acerca del miedo, la carencia y la supervivencia.
La llegada del los niños índigo y cristal fue parte de este proceso evolutivo. Los Niños Nuevos, con sus habilidades y percepciones mejoradas. Qué momento tan emocionante; recuerdo los noventa, cuando tomábamos conciencia de estos nuevos seres y de sus habilidades nuevas. La Naturaleza nos había dado un “nuevo humano” y nos permitía a todos adaptarnos a ese nuevo modelo. Pero, por desgracia, no estábamos preparados para ese cambio. En aquellos días, las cartas que recibía de la gente preguntaban sobre todo cómo “ayudar” a esos Niños Nuevos, ya que se encontraban atrapados en la prisión de los sistemas educativos, sanitarios y de empleo de la vieja energía. Ahora parece que hemos llegado al momento en el que debemos dejar atrás los sistemas de la Vieja Energía y unirnos a los Niños Nuevos, algunos de los cuales ya son Nuevos Adultos, para entrar juntos en este nuevo Estado de Gracia que la evolución nos tiene preparado. Con Amor. La Naturaleza está preparando un hogar para los Ángeles Humanos en que nos estamos convirtiendo.
En este punto estamos necesitando liberar la energía de “control” y de agresión que albergamos hacia la Naturaleza para empezar a considerarla como nuestro sustento y nuestra sabiduría. Tenemos que dejar de temer a los “desastres naturales” y aprender a trabajar con la Naturaleza en Paz y en Armonía. Y, ahora que damos la bienvenida a la energía de la Femenina Divina que vuelve, estamos aprendiendo más acerca de las Energías Femeninas de la Entrega, la Gracia y la Aceptación.
Cuando aceptamos que la sabiduría de Dios fluye a través de la Naturaleza, aceptamos que hay un plan “mayor” que está ahí para nuestro bien más elevado. Nos entregamos al Flujo de ese Amor y al surgimiento de las nuevas energías. Confiamos en que todo saldrá bien. Y empezamos a alinearnos armónicamente por nosotros mismos con el flujo de esa nueva energía. Cuanto mejor podamos alinearnos con ese flujo de Amor que se expresa a través de la Naturaleza, mejor podremos sentir el plan superior que está surgiendo. Cuanto más nos retraigamos en la creencia en el dinero y el control, más pánico y nerviosismo sentiremos, junto con una sensación de pérdida y de desintegración.
El Estado de Gracia se produce cuando nos entregamos por completo, aceptamos el Flujo de la Sabiduría Divina que hay en Todas las Cosas y manifestamos nuestras intenciones en el seno de ese Flujo de Amor, en amorosa sociedad con todos los seres del planeta. Es tiempo de entregar el control y de aceptar en nuestras vidas la dirección de la Sabiduría Superior. Es hora de entrar en un Estado de Gracia con nosotros mismos. Y ese Estado de Gracia nos guiarán el Amor y el Apoyo del Amor Divino y de la Abundancia que los actos de la Naturaleza expresan. La Abundancia no consiste en dinero, consiste en Amor y bendiciones que vienen dadas gracias al Flujo del Amor Divino en las Rejillas Geométricas Sagradas de la Vida que permiten que la energía del Espíritu se transforme en Bendiciones Materiales en nuestras Vidas.
Sé que ahora mismo no es fácil. La mayoría de nosotros nos columpiamos entre lo viejo y lo nuevo, sin saber muy bien todavía si volver a echar mano de las viejas energías. Sin embargo encuentro que, en esta oportunidad, nuestra Sabiduría Interna parece indicarnos con bastante claridad cuándo alguna cosa no nos sirve en nuestras vidas. Sencillamente no funciona, así que estamos aprendiendo a dejar que se vaya, a alejarnos de ellos y a alinearnos con lo que sí nos da resultado y fluye para nosotros. Y cuando alcanzamos ese “flujo” del amor...ya estamos en ese Estado de Gracia.
Y después...algún tiempo después...grupos enteros de nosotros entrarán en esa Gracia...y después serán ciudades y países enteros...ese es el Plan para la Nueva Tierra. Y empieza por nosotros...uno a uno....
Con esto, les dejo con este video de una canción que lleva viviendo conmigo unos 18 años. Solía cantarla mientras iba conduciendo en el auto cuando iba a trabajar, aún vivía en Johannesburgo y enseñaba literatura inglesa a estudiantes universitarios. Era una expresión de la esperanza de que llegase una manera nueva de vivir y de participar en nuestra sociedad.....Me gustaba la letra.... “camina a mi lado...no te mentiré.....y ya verás...otro lugar...otro país....otro Estado de Gracia.....”.
Hagan clic aquí para ver el video de esta canción.

Que Dios bendiga la Crisis



La contracción puede ser una bendición

Hemos ido de ida por la vida sin darnos cuenta que nos alejábamos peligrosamente de nosotros mismos.
Esta crisis es una feliz oportunidad para regresar a lo que es de veras esencial: nuestra
propia humanidad.
Como una glaciación que congeló la expansión desordenada llegó, en la década de los años 30, la recesión de la economía mundial.
En nuestros días el crecimiento artificial, jalonado por la invasividad de la competencia y de la guerra, se congela de nuevo, como diciéndonos que la contracción es sólo aquello que sucede a la
expansión.
En las crisis despertamos, de las emergencias, emergemos. Si no nos resistimos al cambio podemos en verdad crecer.
Y ¿Qué tal si no nos resistimos a contraernos? Tal vez así la crisis podría convertirse en una preciosa oportunidad para regresar a nosotros mismos y, a través de este ocaso, reconocer la belleza de nuestra noche interna. Estamos a tiempo para concebirnos de nuevo. Para reinventarnos. En esta contracción puede suceder lo que de veras vale para ser: una expansión interior, un encender el corazón, para que la tierra sea hogar y hoguera.
¿Regresamos?
Si….de una vez por todas, sin resistencias, regresemos. Si después de cada expansión el corazón no se pudiera contraer, no sería posible nuestra vida. Si en la matriz del caos no se gestara el
nuevo orden, la evolución no sería posible. Sin un camino de retorno la vida pierde su sentido. Regresar por los caminos recorridos, para encontrar adentro el lugar donde un día nos
perdimos, es ahora necesario. Escuchemos la voz de la necesidad, para reconocer que no hay cosecha sin semilla.
Perdimos el contacto con lo esencial cuando confundimos ser y tener, vivir y consumir, existir y cosechar. Perdimos la conciencia de la esencia cuando convertimos la existencia en una estrategia para crecer cuantitativamente. Perdimos el rumbo cuando nuestro intelecto se alejó de nuestro centro y, así, sin corazón, nuestro crecimiento fue tan externo como peligroso. La macroeconomía iba muy bien, claro está, la apariencia era fantástica, pero no había un

soporte interior, y como un castillo de naipes, una tras otro fueron cayendo las parentemente invulnerables fortalezas. Porque no tenían corazón.
El corazón de la vida se expande y se contrae. Las expansiones indefinidas no son posibles, pues la misma vida se renueva por la muerte, y el devenir evolutivo hace que todos los caminos
conduzcan de nuevo hasta nosotros mismos. En todo caso, más tarde o más temprano, regresamos sobre nuestros propios pasos.
Cada paso es una huella, un surco en la tierra de la vida, donde sembramos las semillas de nuestras acciones. Y un día regresamos, para constatar que la calidad de la cosecha es el
resultado de la siembra.
Y ¿Qué hemos sembrado? La ilusión de una libertad sin responsabilidad. El espejismo de la exclusividad. La confusa idea de ser para tener, que nos ha llevado a la ilusión de creer que es
esencia la apariencia. Sembramos ya no el Dios universal del amor sino un pequeño Dios, a imagen y semejanza de nuestros pequeños intereses. Hemos sembrado la semilla de la competencia y nos hemos perdido la cosecha humana del compartir. Hemos sembrado la semilla de la posesividad y nos hemos perdido la cosecha de la fraternidad. Sembramos para saciar nuestros sentidos y cosechamos el vacío del sentido.
Hemos sembrado la esperanza en los valores de la bolsa mientras se desvalorizaban las acciones de nuestra propia humanidad. Invertimos en seguros de vida que sólo nos podían asegurar la muerte.
Lo esencial no es el fruto de nuestras acciones, lo verdaderamente sustancial son las semillas. Lo esencial no es producir, ni cosechar, ni mucho menos consumir. Lo esencial, esa siembra verdadera que determina la calidad de nuestras cosechas, es lo que damos de
todo corazón. En ello nos jugamos la felicidad. Una cultura es un cultivo, y para cultivar la nueva tierra, hemos de cultivar nuestra propia tierra, la de nuestro cuerpo, la de nuestra
energía. Hemos de cultivar la tierra de nuestras relaciones humanas, pues de ella nace toda economía. Hemos de cultivar la tierra de todas nuestras religiones para que todas sean religiones
del amor y el amor sea nuestra verdadera religión.

Cuando, alrededor de sus cuarenta años de vida, las águilas maduras no pueden utilizar ya ni su pico ni sus garras retorcidas, destruyen el pico envejecido golpeándolo contra las rocas.
Después de un largo ayuno crece un nuevo pico con el que se arrancan de raíz las plumas viejas y las inservibles garras. Con su equipaje renovado las águilas emprenden el vuelo de una nueva
vida.
¿Qué tal si renunciáramos a nuestra desmedida ambición que es como la avidez envejecida del pico y de las garras?
Es tiempo de emprender el vuelo del alma humana para contemplar la unidad del plan del que somos parte. Es el tiempo de revisar la economía, pero no sólo la de las relaciones entre los gobiernos y la banca, sino también nuestra economía cotidiana, para renunciar, para saber
perder sin perdernos, para desechar, también nosotros todos, la ilusión neoliberal de una expansión ilimitada.
Restauremos la economía dando nueva vida a las cosas humildes y sencillas. Barrer, escarbar la tierra, recoger las hojas secas, garrapatear de nuevo el poema que había matado nuestra prisa.
Mirarnos a los ojos sin temor. Cultivar en presente la confianza, para que en el horizonte de la vida se dibuje un nuevo amanecer. Cuando a nuestra vida vuelva la humildad sencilla de ser lo que somos, seguro habrá más tiempo, tendremos tiempo, seremos tiempo. Seremos cultores de la nueva tierra y no simplemente cultos. No temamos, no nos caeremos de nosotros. A lo mejor toquemos fondo, pero no hay nada más peligroso que las olas superficiales, cuando no tenemos el ancla del ser en el fondo de nosotros. Más allá de la incertidumbre, en el reino de las
profundidades, el tener se disuelve en el propio ser, y ya nada se puede perder.
Caen las acciones. Ascienden sin un segundo de retraso las mareas y el reloj cósmico marca nuestro tránsito por la constelación de Acuario. No se quedó la tierra en Piscis. Caen por enésima vez los indicadores de la bolsa de valores, pero aún la savia asciende en busca de la luz. Se alteran los ciclos de la economía pero la tierra gira sobre si misma cada veinticuatro horas, y alrededor del sol, justamente en los trescientos sesenta cinco días del reloj solar.
¿Vemos oscuro el porvenir y queremos refugiarnos en el pasado? Entonces, hay una solución posible. Disolvernos en esa naturaleza que es la nuestra. Revolvernos. Resolvernos, para que comience el presente, ese tiempo interior indelegable en que podemos ser como nosotros. Y regresar a la madre, a la tierra, al surco, a la luz interior de nuestro recóndito fuego. Encontrar la
belleza sencilla de lo esencial. Revelar de la apariencia su vanidad sin sustancia y sin sentido. Tal vez en esta crisis de sentido podamos cambiar de dirección, para volver por el camino de nosotros mismos. Se puede ganar perdiendo. Se puede perder ganando. Cuando no nos resistimos a perder el lastre del no ser, revelamos la siempre alegra y sencilla la levedad del ser. Cuando la cosecha nos hace olvidar de las semillas perdemos la magia del sembrador. Si la abundancia nos hace olvidar que el dar es nuestra siembra, esa abundancia sólo será el primer paso a la miseria.
Que Dios bendiga esta crisis. Que en el surco de nuestra tierra herida sembremos ahora las mejores semillas. Las de la tolerancia y la flexibilidad. Las de la humildad y la de la sencillez. Y, sobre todo, la semilla de la autenticidad, para que seamos lo que somos de verdad, y nuestra economía, nuestras relaciones y nuestra vida no estén, ya nunca más, soportadas en la mentira.


Jorge Carvajal P
23 noviembre 2008

Crisis, La lección de sentido parte- 8


fotrografía por gregory colbert



Una nueva mirada


Miremos la crisis de una nueva forma, ya sin miedo, ahora con esperanza. Pues es el señalador de lo insano, caduco y entremos en una nueva etapa.

Entonces las crisis deja de ser un monstruo para ser un aliado. Una oportunidad única y feliz para revelar lo que realmente somos.

La generación de la primera mitad del siglo xx (nuestros padres) tuvieron otro llamado, y se libraron las guerras y salvaron al mundo cuando atravesaba un gran peligro. Ahora nuestro llamado es otro, hemos de comprender que en nuestro interior habita un gran poder que puede ser cultivado y extendido, una capacidad de crear. Sólo hay que liberarla de las fuerzas del miedo que la atan. Una energía mental que es inherente a nuestra condición humana y nos despierta a lo que realmente somos. Seres de amor.

Cuando hablo de amor, no me refiero al enamoramiento o al apego a la persona que llamamos “amada”, si no a la sustancia que cohesiona nuestro universo, la naturaleza entera y a nosotros mismos. La expresión externa de la unidad.

Superar el Edipo, significó una crisis, y si aprendimos la lección fuimos capaces salir al mundo tras haber asumido en nuestro interior a nuestro padre. Que ya no está afuera, separado de nosotros mismos, ahora es un símbolo interno que nos da fortaleza y guía.
Vivir la adolescencia, otra crisis, en busca de lo verdadero, en la que encontramos nuestra identidad y nuestra ética y así cada etapa de nuestra vida.
El salir de casa de los padres y empezar a ser responsable por la propia vida.
El primer año de matrimonio mientras nos adaptamos a una nueva forma de vida, ahora en pareja.
La llegada del primer hijo y la reacomodación de la pareja que pasa a ser además padres.
Los cuarenta años y la revisión de lo que hemos conseguido y nuestros sueños originales.
La marcha de los hijos y el reencuentro de la pareja.
La jubilación.
La tercera edad y la revisión de toda nuestra vida y nuestro legado.
Estas y muchas más son las pequeñas crisis que atravesamos en nuestro discurrir por la vida.

Como humanidad también atravesamos etapas: tribus, clanes, nómadas, sedentarios, sistemas de esclavitud, sistemas feudales, revolución industrial, capitalismo y cada transición una crisis.

Crisis todas con un único objetivo: despertar en nuestra consciencia el recuerdo que somos seres de amor viviendo una vida en la tierra, seres con capacidad de crear.

Para superar el miedo, hemos de recuperar la esperanza celosamente guardada en el cofre de la confianza. He aquí otra de las llaves a recuperar: la confianza. Que no es más que la fianza en el corazón.

Con Confianza, iniciativa, valor y responsabilidad podremos juntos responder a la llamada de shambala y crear un mundo nuevo.



María Arboleda
Octubre 2008

Crisis, La lección de sentido parte-7



El sendero de la crisis




Optar – adoptar – adaptar.


Primero optamos por hacer un alto en la vorágine y nos ponemos en el lugar del observador para darnos cuenta de lo que está mal.

En segundo lugar, tras reflexionar reconocemos lo que sobra, o lo que hace falta, o lo que está fuera de sitio.

Puede ser simplemente las creencias respecto a ti mismo o a los demás o al mundo en que vives. Puede ser que esa visión que ahora reconoces sea una visión del miedo como la que antes he mostrado.

Entonces has de adoptar una actitud coherente con tu nueva visión. Que ahora reconoces en ti, que estaba en tu sombra y ahora tiene luz para transformarse.

Cuando adoptamos una actitud, estamos listos para transformar. Y cuando lo hacemos ejercemos el don de ser humanos, que es el poder de crear.

Recuerda que la verdadera transformación ya ha ocurrido. En el momento en que hiciste un alto y observaste.
El primer movimiento siempre es interno, es un “no movimiento” (parar a observar).

Una vez hemos adoptado una visión urge adaptarla eficientemente a nuestra realidad.


Adaptar hace referencia a todas las acciones externas e internas diseñadas y desarrolladas inteligentemente para que gracias a su coherencia produzcan un efecto eficaz con el menor desgaste energético o fricción posible.


A eso le llamamos una acción económica o creativa.















Economía de valores Espirituales –la economía de la creatividad.

Con una acción económica vamos entrando poco a poco en una nueva economía. No de materiales, sino de valores espirituales.

Una economía energética eficiente coherente y saludable. En donde el bien mas valorado es nuestra capacidad de ser.

Así aprendemos a gestionar nuestra propia economía de valores espirituales.

Una respuesta inteligente adaptada al medio es el verdadero significado de responsabilidad.

Es hora que empecemos a ser verdaderamente responsables.

La crisis que no es más que una oportunidad para corregir viejos errores, salir del miedo, la imitación, el apego… nos conduce por el sendero de la iniciativa responsable.

La responsabilidad el primer portal en el camino del alma. Camino que conduce a la libertad. Pero para llegar a nuestra meta hemos que despertar al Hércules que habita en lo profundo de nuestro ser, al héroe griego hijo de Dios y hombre. Para atravesar las 12 puertas que conducen a nuestra meta. Y así a través de la responsabilidad, la identidad, la autenticidad, la intuición, la sabiduría, la soledad, la inclusividad, la participatividad, serenidad, la calma, el desapego y la libertad. Lleguemos al otro lado del río que la “crisis” nos invita a cruzar.


María Arboleda
oct 2008

Crisis, La lección de sentido - 6 parte




El sendero de la crisis.


Pero…
… si de crisis y cambios está hecha la vida.


Crisis tan sólo significa el periodo de fricción de fuerzas mientras se cae lo viejo y se entra en un nuevo orden, es un período de transición que lleva implícito la semilla del nuevo sistema de organización.

Abramos los ojos y veamos la lección, pues ésta es la semilla que nos conduce al otro lado del río. La que nos sirve de balsa para surcar las aguas mientras vuelven a tener un cauce.

Para ver la lección sólo hace falta buscar el mínimo común denominador en lo que está mal, luego ver que parte de ese mínimo común denominador resuena en mí. Entonces sabremos lo que hay que cambiar en cada uno de nosotros.

Quizás sea el miedo, o las ansias de poder, o la inseguridad, o el concepto del dinero, los negocios, o la avaricia, o la falta de fe en nosotros mismos…

Ese es el primer paso: detenernos a mirar, para reflexionar. mirar no con los ojos del miedo, sinó con los ojos del buscador y el aprendiz.
María Arboleda

Crisis. La lección de sentido - 5 parte






Fotografia, Gregory Colbert.

La visión del miedo.

He aquí un pequeño retrato del mundo de hoy:

Desde el punto de vista económico todo se esta saliendo de control, la bolsa y la economía mundial están a punto de saltar “aun más” por los aires.
Los grandes bancos se desploman.
El precio del metro cuadrado inalcanzable para el trabajador medio.
Los gobiernos inyectan cantidades astronómicas de dinero que sale de los contribuyentes, es decir nosotros.
El desarrollo tecnológico está restandole valor al trabajo, cada vez es mas grande la brecha entre primer y tercer mundo.
Poseedores y desposeidos.
El calentamiento global es una realidad.
Especies extintas y otras tantas en vias de extinción.
Mueren los Osos polares por el deshielo.
Se está deshielando los polos.
El nivel de los mares ha subido.
Los niveles de contaminación son abrumadores.
Cada vez hay mas coches circulando.
Tala indiscriminada de árboles.
Altas cantidades de chatarra espacial orbitando alrededor del planeta.
Nuevas y peores enfermedades.
Seguimos sin una cura para enfermedades crónicas.
Cada vez más cáncer y sin una cura.
Los niveles de stress más altos cada día.
Sobrevivir es cada día más difícil para el hombre medio.
Nadie se siente seguro.
Los indices de crimen y violencia aumentan.
Asesinatos, violaciones.
La violencia de género es cada día mayor.
El sistema educativo un autentico fracaso.
La lucha por el petróleo (el oro negro, un recurso perecedero, no renovable a punto de agotarse). Y las muertes que conlleva. Basta mirar a oriente medio.
La lucha por el Coltan (oro azul indispensable para la tecnología informática de hoy. Otro recurso perecedero, no renovable.). Y la guerra y esclavitud asociada. Basta mirar al Kongo.
El negocio del narcotráfico.
Corrupción a gran escala en todos los estamentos.
La polarización de los fundamentalistas.
Las guerras alrededor de todo el globo.
La xenofobia.
El nacionalismo extremo.
El terrorismo.
El negocio de la guerra.
El infanticidio femenino aún practicado en oriente.
La desnutrición y peor aun la muerte por desnutrición.
La esclavitud infantil en el tercer mundo.
Zanahorias que ya no saben a zanahoria. ¡Alimentación transgénica!.


Todo esto a nadie le importa. ¡A nadie!. La mayoría de los políticos se cruzan de brazos y los que nó pronto salen de circulación.

La inmensa mayoría cree que lo único que les queda es intentar ser número uno en algo. Pero serlo lo antes posible, de lo contrario es demasiado tarde. Prisa y más prisa.

Miedo, avaricia, violencia, prisa, intolerancia, indolencia, venganza, envidia, sed de poder y muerte…

Ante esta visión es apenas lógico que vivamos presos del miedo sin esperanza.

Pero…
… afortunadamente a nadie le importa, pues eso quiere decir que te importa a ti y me importa a mí y a la vecina, pues todos somos nadie. Y a “nadie” si que le importa.

…mientras queramos seguir viviendo en este “maravilloso mundo”, seguiremos atrapados.

El verdadero monstruo no es la crisis, es el miedo al cambio.

Maria Arboleda octubre 2008


Crisis, La lección de sentido - 4 parte

Sistema actual, Economía de materiales.
Parte 3 de 3


Crisis, La lección de sentido - 3 parte

El sistema actual, la economía de materiales parte 2 de 3


Crisis, La lección de sentido - 2 parte

El sistema actual, la economía de materiales parte 1 de 3



Crisis, La lección de sentido -1 Parte




Crisis, La lección de sentido
El monstruo del miedo.

Mi objetivo no es hablar de la crisis, para ello tenemos los periódicos, la televisión, las webs. Basta con sintonizar un canal de noticias y ya está ahí. Hablan de ella por doquier, tanto que nos la hemos creído. Y peor aún la vemos como un monstruo de dientes afilados que nos deja indefensos y aterrados.

Escuchamos hablar de crisis y la sola palabra nos genera “miedo”. Miedo a la crisis, miedo a despertar y emprender un nuevo día, miedo a vivir, miedo a la vida misma.

Analicemos lo que sucede. En primer lugar la idea de que pueda haber un mundo mejor del que conocemos nos es impensable, nos negamos siquiera a la idea calificándola incluso de utopía, nos aferramos pues al mundo que conocemos, que nos han dicho que es de lo mejor. Nos entregamos a vivir sin esperanza, intentando perpetuar nuestro pequeño mundo.
¿Que clase de mundo queremos perpetuar?


María Arboleda.

Octubre 2008

Reflexiones ante la crisis


¿Crisis u oportunidad?

Donde quiera que voy escucho hablar de la crisis.
Personas angustiadas leen diarios y ven noticias esperando escuchar que fue mentira, que la crisis no es real.

Hay quien siente verdadero terror ante la situación. A penas encuentro alguien capaz de ver la crisis como un signo de esperanza, como una oportunidad.

Lo cierto es la crisis nos mantiene más atentos a todo lo que acontece. Nos despierta los recursos dormidos. Nos obliga a reinventar un nuevo modo de vivir. Nos invita a prescindir de todo lo superfluo.
Nos pone de frente ante lo que no queremos ver: Que nuestra sociedad está edificada sobre falsos cimientos, sobre abusos, saqueos, explotación, competitividad...

La crisis solo viene a decirnos que todo eso está caduco y que podemos hacerlo mejor. Nos trae un mensaje de confianza: SOMOS CAPACES DE HACERLO MEJOR. Somos capaces de vivir con dignidad, de respetar, de cuidar, de reducir para compartir, de conquistar la paz.
Somos capaces de crear una sociedad sobre valores solidarios. Hace años que personas y algunas asociaciones lo están haciendo, están siendo un ejemplo válido y real. Comparten y sirven. Aman.
La crisis nos sacude del largo letargo, de la cómoda y poco gratificante rutina. Como una bendición rompe la cristalización de sueños y proyectos en los que nos quedamos prendidos, por no decir estancados. Nos recuerda todo lo que perdimos bajo la engañosa niebla de la seguridad. Esa que anestesió nuestra pasión por la vida.
Tal vez no sea cómoda, pero la crisis es una bella oportunidad. Para enfocarnos en la generosidad, para unificar fuerzas entre culturas.
Es tiempo de ver hermanos en cada persona, en lugar de ver opuestos o enemigos.
Es tiempo de unirnos para amanecer juntos a este nuevo tiempo. Seamos conscientes colaboradores-constructores de una nueva sociedad, basada en el servicio, en la alegría, en la gratitud y la paz... en las relaciones de igual a igual. Es hora de vivir en la luz, pero sin esconder las sombras. Ya nada puede quedar oculto, que las sombras sean acogidas y sean integradas en la luz amorosa del corazón. Ayudemos a la sombra a cumplir su sueño de ser radiante luz.

Autor. anónimo.